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8. Romper el cascarón
Sí, por el nombre podrías haberlo deducido. El apretón de cráneo también era una opción ciertamente común si lo que se pretendía era educar a los japoneses de una manera firme. El profesor se colocaba frente a su víctima y, con la ayuda de las dos manos, apretaba progresivamente ambos lados de la cara de algún joven, causando así un dolor considerable en la zona. Por si fuera poco, algunos maestros llegaron a pensar que esto no era suficiente, y usaban otras técnicas más perfeccionadas para causar más daño, como colocarse algo duro en las manos antes de apretarle la cabeza al alumno…
9. Posición Seiza
Uno de los castigos más usados en Japón cuando un niño hace algo malo es el de obligarlo a colocarse en posición de seiza, la cual es una forma de arrodillarse que se practica en la meditación. Hasta ahí todo bien, lo malo es que entonces el profesor se acerca al alumno y empieza a propinarle pequeños golpes en su cabeza, hasta que crea que ha sido suficiente
10. Pantaletas abajo
Aunque está claro que esto va mucho más allá de cualquier castigo remotamente aceptable, especialmente porque todas están sufriendo el castigo que seguramente solo una o un pequeño grupo cometió, no está claro cuál es el contexto detrás de este castigo, que sin duda es algo escandaloso.
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